Archivo | octubre, 2011

Protocolo con discapacitados

31 Oct

Actualmente debemos tener muy presente este tipo de protocolos, pues es nuestro deber derribar las barreras que no dejan vivir plenamente a las personas con cualquier tipo de discapacidad.

A continuación mostraremos la forma más correcta de realizar presidencias de actos con personas con algún tipo de discapacidad:

La presidencia de los actos

 Se entiende por presidencia el conjunto de personas que ocupa el lugar más destacado de un acto. Ésta se encuentra distinguida del resto de los invitados. Las presidencias pueden ser de dos tipos: de pie o sentadas.

Las presidencias de pie

Las presidencias de pie se utilizan tanto en locales cerrados como al aire libre. Se caracterizan porque son de corta duración y pueden tener un tono más informal a la hora de organizar a los invitados. Se suelen llevar a cabo de esta forma inauguraciones, primeras piedras o visitas de obras. A continuación estudiaremos las modificaciones del protocolo que se pueden producir, según el tipo de discapacidad física.

Discapacitados físicos con sillas de ruedas o bastones.

En actos con presidencias de pie para discapacitados  con sillas de ruedas o bastones deberán saberse, en primer lugar, los problemas que podemos encontrar en el terreno cuando se trata de lugares al aire libre u obras en edificios. No será lo mismo una inauguración en la que las obras ya han finalizado y todo está preparado para el acceso de los invitados que la colocación de una primera piedra, en la que el terreno se encuentra en un estado irregular y a veces inaccesible para este tipo de discapacitados.

Será necesario algún tipo de elevación desde la que se pueda visualizar con perfecto claridad a los componentes de la presidencia. Deberemos tener este aspecto muy en cuenta porque las personas que se encuentran en sillas de ruedas son, naturalmente, más difíciles de ver –y es más difícil que ellas vean- en actos de pie, lo que podría significar una discriminación respecto al resto de la presidencia. La perfecta visualización de todos sus miembros facilitará el buen funcionamiento del acto; esto se refiere tanto a colocaciones de primeras piedras como a inauguraciones.

La distribución de los integrantes de la presidencia será natural y regulada según las precedencias protocolarias y tan sólo hay que tener en cuenta el espacio necesario entre los miembros. La duración de estos actos no excederá de los 25-30 minutos y se deberá estudiar con anticipación el acceso a la zona donde se va a realizar para que el personal de protocolo sepa cómo ayudar a los miembros e invitados del acto que sean discapacitados.

En visitas a primeras piedras u obras también será necesario un ayudante de protocolo que se encargará exclusivamente de facilitar el acceso a la zona (superficies irregulares producidas por las obras). Las personas con discapacidades serán conducidas con cierta antelación hasta el lugar en donde se colocará la presidencia. Hay que tener en cuenta que los miembros que utilicen bastones no podrán estar de pie mucho tiempo. Por este motivo, se incorporarán unas sillas elevadas de forma que puedan permanecer sentados en el transcurso del acto. Esto no supone en realidad ningún problema si se prepara la superficie con tiempo suficiente.

    En esta clase de presidencias se suelen instalar atriles en los que el orador pone papeles o simplemente se apoya. Es importante tener en cuenta a los discapacitados que no puedan utilizar dichos soportes debido a su excesiva altura, algo que puede generar incomodidad y provocar el rechazo por parte de estos invitados. Las personas con bastones tampoco pueden servirse de estos atriles, debido a que tienen que estar sujetos por medio de unos asideros y su silla elevada. Dado que es una situación demasiado incómoda para un acto, la mejor solución será la eliminación de estos atriles cuando haya discapacitados en la presidencia, y así, los discursos o intervenciones se pronunciarán en los puestos de cada uno de los miembros de la misma.

Son los detalles los que hacen que una persona sea cual sea su situación se sienta cómoda.

“Detalles, sencillamente detalles”

 

En próximos artículos iremos añadiendo más guías para la realización de eventos con personas con otros tipos de discapacidad. 

 

 

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10 PUNTOS SOBRE EL PROTOCOLO JAPONES

17 Oct

Protocolo básico:

A continuación presentaré una pequeña guía de consejos para poder moverse en un ambiente japonés y con personas procedentes de este mismo país.

1.- Saludo. La regla de oro es el respeto. Cuando conozcas a alguien deberás decir Sumimasen e inclinar ligeramente la cabeza. Esto es algo que los japoneses valoran mucho. Cuanto mayor es la inclinación y su duración, mayor es el respeto por esa persona. Es importante que te dirijas a la gente por su apellido y agregando el sufijo san (señor) para hombres y sama (señora) para mujeres.

2.- En reuniones de trabajo te situarán al lado del anfitrión. Todas empezarán con una conversación informal y luego se servirá té (o café). Es muy importante al menos dar un trago pequeño de la bebida, demostrando así interés y receptividad.

3.- Tarjeta de visita (meishi). Es un punto muy importante. La premisa es: trata la tarjeta con sumo cuidado. La tarjeta deberá estar en condiciones inmaculadas y ser de buena calidad así como incluir el cargo. Una vez recibida la tarjeta, se coloca encima de la mesa para que todos sepan la identidad y el cargo. Se entregan con las dos manos y se reciben con la mano derecha. La reunión termina cuando se recogen las tarjetas de la mesa.

4.- Buenos modales en la mesa. Una vez elegido el restaurante, lo primero es dirigirse al maître para decirle: yoro-shiku (por favor, cuídenos), se pronuncia yoroshku. La comida se pide lo antes posible y se come, sin dilación, apenas llega. Las conversaciones se reservan para el té. Si cenas con un grupo de amigos, espera a que todos tengan sus bebidas y a que el anfitrión diga kampai (salud), para beber el primer sorbo. Los hombres se sientan a la mesa con las piernas entrelazadas una con la otra. Las mujeres, en cambio, se sientan con las rodillas a un lado, o con las rodillas dobladas y sentadas sobre sus talones. Hacer ruido mientras comes y llevarte el plato de sopa a la boca con las manos está bien visto, es un signo de que estás disfrutando de la comida. Compartir los platos es una práctica habitual, pero comer o beber en la calle mientras se camina llama mucho la atención, sólo los pobres lo hacen en Japón.

5.- No propinas. En Japón las propinas no existen bajo ninguna situación, ni en taxis ni restaurantes, ya que se puede considerar una ofensa.

 

6.- El uso de palillos. El ritual en torno a los palillos es sumamente importante. Es muy probable que te veas en la necesidad de usarlos, así que aprende a utilizarlos. Frotarlos indica que pensamos que el restaurante en el que estamos es de baja calidad. Nunca hay que clavar los palillos en un plato, ni dejarlos sobre el mismo cuando no se utilicen, siempre se apoyarán en el reposapalillos.

7.- El espacio. La distancia es importante. Al menos debe haber un metro entre los interlocutores y el contacto visual no debe prolongarse mucho tiempo. Al sentarse hay que intentar que los pies no apunten hacia nadie y que la suela esté apoyada en el suelo. En las casas hay que descalzarse y ponerse las zapatillas que nos ofrezcan los dueños de la casa. Nos descalzaremos para pisar el tatami. Así que no os olvidéis lavaros los pies y/o llevar calcetines limpios y sin agujeros.

8.- Hacer un regalo. Los japoneses dan mayor énfasis al acto de regalar que al regalo mismo. Los obsequios se dan al final de una visita, nunca al principio, y se abren después de que el invitado haya abandona la casa. El cuidado del envoltorio indicará lo importante que es el destinatario para nosotros. Un regalo no debe exceder de los 25-30€. Una botella de un buen aceite de oliva es un regalo perfecto. A la hora de recibir el presente, es signo de cortesía negarse al menos una o dos veces.

9.- Piensa en las tradiciones. La cultura japonesa está basada en la tradición y el respeto a sus mayores, y enfocada en la comunidad. Recuerda que aunque seas un turista, eres parte de ellos, así que evita llamar la atención hacia tu persona: bajo ninguna circunstancia te suenes la nariz en público o hables por el móvil en zonas públicas donde haya personas a tu alrededor. No alces la voz ni intentes hacer valer tu punto de vista sobre el de ellos. Espera a que acaben de hablar para expresar tu opinión.

10.- Baños públicos. Los baños públicos en Japón son toda una tradición que aún está viva y se mantiene. El Sento, que es el antiguo baño de los vecindarios, cuando el baño en las casas no existía, puede aún encontrarse en las grandes ciudades y en los pequeños poblados. El baño se da después de haberse limpiado el cuerpo y dura 10, 20 ó 30 minutos. Es una práctica diferente, pero muy relajante.

 

 

 

EL PROTOCOLO TUYO Y MIO

4 Oct

Protocolo: ¿ciencia, técnica o arte?

 

Es más difícil encontrar donde otras personas ya han buscado, donde la sabiduría al igual que la tierra ya ha sido removida, y donde las palabras confunden al viajero que camina en busca de respuestas.

Que difícil tarea llegar a una conclusión, sobre cuál es el vocablo que mejor define el protocolo, cuando es más antiguo que la escritura. El camino es largo y su origen dudoso, aunque podemos partir del primer código en la historia de la humanidad, el Código Hammurabi datado aproximadamente del 1750 a.C. sin duda esta longevidad nos  hace plantearnos las infinitas posibilidades que nos ofrece un simple término, un compendio de historia, sabiduría y belleza.

Los expertos dudan, se contradicen y complementan, ante esta pregunta sobre la verdadera esencia del protocolo. Una de las personas que es paradigma del protocolo, Don José Antonio de Urbina, define el protocolo como “el arte y la técnica de crear las formas necesarias para que la acción del Estado se realice dentro de unos términos o cauces adecuados, en lo que a las necesidades del Estado requiere en la organización y desarrollo de los actos”. Esta es solo una de las múltiples definiciones que podemos encontrar en la abundante bibliografía de este autor consumado, contrastémosla con otra de sus afirmaciones, para dejar claro su punto de vista en este asunto, Don José Antonio Urbina también define el protocolo como: “ Aquella disciplina que, con realismo, técnica y arte, determina las estructuras o formas bajo las cuales se desarrolla una actividad humana pluripersonal e importante; con el objeto de su eficaz realización y, en último lugar, de mejorar la convivencia”. Podemos apreciar las diferencias entre ambas definiciones, pero el denominador común sigue siendo el mismo, para uno de los grandes expertos en protocolo de nuestro tiempo, este mismo se define como técnica y arte. Pero analicemos el porqué de estas dos enigmáticas palabras.

¿Por qué un arte?, sencillamente, porque el saber tratar, tanto a las personas, como saber jerarquizar el espacio y el tiempo, requieren arte y no solo normas, pues todo no está escrito y menos sobre el comportamiento del ser humano que como hemos comprobado durante siglos aún hoy nos puede sorprender. El arte del protocolo, reside en su belleza, en su magnificencia a la hora de presidir cualquier acto de la vida social u oficial, esta siempre hay, como si de una sombra se tratase, como si el ritmo de los acontecimientos y su estética dependieran de un maestro de ceremonias, inquieto, translucido y escurridizo como es el protocolo.

Y cuál es el porqué de la técnica, según la Real Academia de la Lengua una técnica es entre otras cosas es un conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o arte. Esta definición es cuanto menos curiosa ya que si nos paramos a pensar, y aunque este sea un acto que realizamos tanto como debiéramos, la técnica es engullida por la ciencia y el arte, siendo esta la sirvienta de ambas, en sus procesos tanto de investigación como de creación. Por lo que podemos decir que el protocolo sea arte o sea ciencia, siempre es técnica, ya que esta misma forma parte de las dos anteriores.

El prestigioso profesor y experto en protocolo, Señor Vilarrubias, define al protocolo con dos palabras: “es una ciencia y un arte, la quintaesencia de la sociedad que puede compararse a una pirámide, a la  composición pictográfica del entierro del Conde de Orgaz, al Monasterio del Escorial y a la solemnidad de la tocata y fuga de Juan Sebastián Bach”. Una ciencia que trata temas referentes a la diplomacia, la historia, la heráldica, e infinitos temas más y un arte que trata de conjugar la armonía, la estética y el estilo. Increíble pero cierto, ahora la pobre técnica es excluida de la definición. Pero como ya hemos dicho anteriormente no puede ser realmente excluida, ya que forma parte de la ciencia y el arte, está en ellas y por lo tanto es indivisible de las mismas.

Ni mucho menos está en mi mano corregir, y menos criticar las definiciones, comentarios o afirmaciones de expertos en la materia, sino que me gustaría dejar entrever poco a poco mi opinión, sobre un tema que es como mínimo asombroso y complicado.

Las investigaciones de María Teresa Otero Alvarado, nos llevan por un largo recorrido histórico y transportan nuestra mente a lugares en los que nunca creímos que el protocolo pudiera vivir. Podemos consultar los escritos de los más grandes en protocolo, Francisco López Nieto, José Pablo Arévalo García-Galán, Tomás Chávarri y muchos más y nunca llegaríamos a un entente cordial, pues el protocolo es tan extenso como los autores que intentan definirlo.

Tras mucho leer, consultar y analizar, me encuentro en disposición de dar mi más humilde opinión sobre la disyuntiva que se nos plantea. Si el protocolo forma parte de cada una de las ciencias que rigen nuestra vida, pues se nutre de ellas, como bien podemos observar en el libro de José Pablo Arévalo “La Ciencia del Protocolo”, en el que la ciencia se define como”campo de doctrina metódicamente formado y ordenado que constituye una rama particular del saber”  y  podemos afirmar sin duda alguna que el protocolo es una de las ramas de los saberes de la humanidad. Conscientes de que la técnica es parte de la ciencia, está claro que podemos confirmar que el protocolo es ciencia y técnica en sí mismo. Pero si hablamos del arte y del protocolo, no es solo, que el protocolo tenga arte, sino que el protocolo es arte en sí.  Y el porqué es sencillamente que controlar, tiempo, espacio y personas requiere mucho más que normas, herramientas, ciencias o técnicas. El arte es la virtud o la habilidad para hacer algo y saber realizar protocolo es sin duda una habilidad y por lo tanto un arte. Por lo que me veo en la obligación de concluir que el protocolo lo es todo, arte, ciencia y técnica, pues es capaz de englobar estas tres premisas a las que nos enfrentábamos al principio de esta exposición. El protocolo lo es todo en nuestra vida diaria, en la vida social, en el ámbito oficial, en el de investigación, incluso en la individualidad del ser humano.

El protocolo se materializa por tanto con la ciencia, la técnica y el arte, puesto que  estas tres ramas lo hacen único y lo convierten en el tronco cuya sombra vive a nuestro lado, rigiendo y ayudándonos a llevar con la mayor rectitud posible nuestras vidas.

Por: Isabel Adriana Vázquez Sacristán.