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La etiqueta masculina

16 Mar

La máxima etiqueta : Gala- Frac

 

PAIS

MAÑANA-TARDE

NOCHE

GALA

España

Chaqué

Esmoquín

Frac

Estados Unidos

Morning coat

Black tie (también Tuxedo)

White tie

Francia

Jaquette

Smoking

Habit

Reino Unido

Morning coat

Black tie (también Dinner jacket)

White tie (también Tails)

Podemos decir que el frac es la indumentaria masculina de máxima etiqueta.

Se utiliza generalmente de noche y en lugares cerrados. Precisamente no es la indumentaria más habitual.

Por delante llega hasta la cintura, y por detrás tiene dos faldones, separados entre si y que llegan a la altura de las rodillas en la parte posterior del mismo.

Las prendas básicas que componen este vestuario son:

1. Chaqueta.

De color negro o azul-negro, en tejido de granito, generalmente. Por delante llega hasta la cintura y por detrás lleva dos faldones caídos. Las solapas en seda, sin brillos, preferiblemente mates que son más rigurosas para este vestuario tan extremadamente elegante.

2. Camisa.

Blanca, de pechera dura o muy almidonada, cuello subido, concretamente de pajarita  y puño de doble ojal, para los gemelos. Preferiblemente de hilo. La abotonadura puede ser de perlas o pequeños brillantes, en algunos casos.

3. Chaleco.

Ajustado, cruzado o recto de una fila de botones. Para actos Académicos o Religiosos de color negro. Para el resto de actos, blanco, por regla general. Los tejidos recomendables son el piqué o moaré de seda.

4. Pajarita.

Blanca y hecha de lazo. Evitar las de nudo hecho. El tejido recomendable es el: piqué.

5. Pantalones.

Negros, de corte clásico y lisos, del mismo género que la chaqueta. Cinta lateral de unos 2 cms. de ancho, generalmente en raso.

6. Calcetines.

Siempre deben ser negros, de hilo o seda.

7. Zapatos.

Negros, de corte clásico, preferiblemente de cordones y de brillo, tipo charol, evitar florituras con los zapatos pues pueden ensombrecer el resto del vestuario.

8. Sombrero.

De copa, negro y en seda mate.

9. Guantes.

De color gris claro, blancos o color hueso. De tejido de gamuza.

En caso de utilizar pañuelo, blanco y de lino o hilo.

El frac admite todas las medallas y condecoraciones evitando la saturación. Si se viste banda, habrá de hacerse por encima del chaleco, si el acto lo preside un Jefe de Estado será obligatorio. Si el tiempo lo requiere, con las prendas de etiqueta podemos vestir encima un abrigo recto, largo, de corte clásico, negro o azul marino, de lana o de cachemir.

En algunos lugares, aún es utilizada la capa en vez del abrigo aunque cada vez son menos. Llevaremos bufanda, blanca y de seda, lana fina o cachemira en función de la época del año.

El frac, se viste en actos académicos, recepciones, cenas todos actos que se denominen de gran gala.

La corbata negra se usa, en actos religiosos y académicos. La corbata blanca es usada en recepciones y cenas de gala.

El chaleco negro se usa en actos religiosos y académicos. El chaleco blanco, se deja para usar en el resto de los actos.

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El lenguaje no verbal

6 Mar

HABLAR SIN DECIR PALABRA

“El lenguaje es el vestido de los pensamientos

 

Albert Mehrabian descubrió que el impacto total de un mensaje es:

  •  7% verbal (palabras solamente)
  • 38% paralingüístico (tono de voz, matices y otros sonidos)
  • 55% no verbal, kinésico

 

La comunicación no verbal tiene las funciones de: sustituir, contradecir, enfatizar y regular. Para realizar este tipo de comunicación hemos de saber que la constituyen los siguientes componentes:

 

  • El paralenguaje. Cualidades no verbales y modificadores de la voz y sonidos y silencios con que apoyamos o contradecimos las estructuras verbales y kinésicas simultáneas o alternantes.

Sus funciones son algunas como la de añadir información al contenido verbal, al cual confirman, refuerzan, debilitan, contradicen o camuflan. Comunicar sustituyendo al lenguaje verbal. Y por ultimo regular y estructurar la conversación además de subsanar las deficiencias verbales.

Algunos de estos elementos paralingüísticos son las palmas, el silencio, las onomatopeyas e incluso el timbre, la entonación, el ritmo, etc…

 

 

  • La proxemia. Estudio de la forma en que las personas utilizamos el espacio fisco.

Existen distintos tipos de espacio físico como son:

  • Distancia íntima: 15‐50 cm. Es la más importante ya que emocionalmente los sujetos están muy cerca, lo que puede ocasionar cambios fisiológicos.
  • Distancia personal: 50‐100 cm. Separa a las personas en reuniones sociales, la oficina, las fiestas, …
  • Distancia social: 100‐250 cm. Nos separa de los extraños, aquellos a los que no conocemos bien.
  • Distancia pública: más de 250 cm. Distancia cómoda para dirigirnos a un grupo de personas.

 

 

  • La kinesia. Es un lenguaje paralelo cuyas componentes esenciales son: la postura: posición, orientación y movimiento en la interacción (posiciones abiertas o cerradas); los gestos (manos, brazos y cabeza); la expresión facial; la mirada (contacto visual, parpadeo, etc) y la sonrisa.

La clave para interpretar correctamente el lenguaje del cuerpo es observar los gestos y la congruencia entre los canales verbales y no verbales de comunicación; y considerarlos dentro del contexto en el que se producen.

 

Sofía Barrios Cascante

EL PROTOCOLO TUYO Y MIO

4 Oct

Protocolo: ¿ciencia, técnica o arte?

 

Es más difícil encontrar donde otras personas ya han buscado, donde la sabiduría al igual que la tierra ya ha sido removida, y donde las palabras confunden al viajero que camina en busca de respuestas.

Que difícil tarea llegar a una conclusión, sobre cuál es el vocablo que mejor define el protocolo, cuando es más antiguo que la escritura. El camino es largo y su origen dudoso, aunque podemos partir del primer código en la historia de la humanidad, el Código Hammurabi datado aproximadamente del 1750 a.C. sin duda esta longevidad nos  hace plantearnos las infinitas posibilidades que nos ofrece un simple término, un compendio de historia, sabiduría y belleza.

Los expertos dudan, se contradicen y complementan, ante esta pregunta sobre la verdadera esencia del protocolo. Una de las personas que es paradigma del protocolo, Don José Antonio de Urbina, define el protocolo como “el arte y la técnica de crear las formas necesarias para que la acción del Estado se realice dentro de unos términos o cauces adecuados, en lo que a las necesidades del Estado requiere en la organización y desarrollo de los actos”. Esta es solo una de las múltiples definiciones que podemos encontrar en la abundante bibliografía de este autor consumado, contrastémosla con otra de sus afirmaciones, para dejar claro su punto de vista en este asunto, Don José Antonio Urbina también define el protocolo como: “ Aquella disciplina que, con realismo, técnica y arte, determina las estructuras o formas bajo las cuales se desarrolla una actividad humana pluripersonal e importante; con el objeto de su eficaz realización y, en último lugar, de mejorar la convivencia”. Podemos apreciar las diferencias entre ambas definiciones, pero el denominador común sigue siendo el mismo, para uno de los grandes expertos en protocolo de nuestro tiempo, este mismo se define como técnica y arte. Pero analicemos el porqué de estas dos enigmáticas palabras.

¿Por qué un arte?, sencillamente, porque el saber tratar, tanto a las personas, como saber jerarquizar el espacio y el tiempo, requieren arte y no solo normas, pues todo no está escrito y menos sobre el comportamiento del ser humano que como hemos comprobado durante siglos aún hoy nos puede sorprender. El arte del protocolo, reside en su belleza, en su magnificencia a la hora de presidir cualquier acto de la vida social u oficial, esta siempre hay, como si de una sombra se tratase, como si el ritmo de los acontecimientos y su estética dependieran de un maestro de ceremonias, inquieto, translucido y escurridizo como es el protocolo.

Y cuál es el porqué de la técnica, según la Real Academia de la Lengua una técnica es entre otras cosas es un conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o arte. Esta definición es cuanto menos curiosa ya que si nos paramos a pensar, y aunque este sea un acto que realizamos tanto como debiéramos, la técnica es engullida por la ciencia y el arte, siendo esta la sirvienta de ambas, en sus procesos tanto de investigación como de creación. Por lo que podemos decir que el protocolo sea arte o sea ciencia, siempre es técnica, ya que esta misma forma parte de las dos anteriores.

El prestigioso profesor y experto en protocolo, Señor Vilarrubias, define al protocolo con dos palabras: “es una ciencia y un arte, la quintaesencia de la sociedad que puede compararse a una pirámide, a la  composición pictográfica del entierro del Conde de Orgaz, al Monasterio del Escorial y a la solemnidad de la tocata y fuga de Juan Sebastián Bach”. Una ciencia que trata temas referentes a la diplomacia, la historia, la heráldica, e infinitos temas más y un arte que trata de conjugar la armonía, la estética y el estilo. Increíble pero cierto, ahora la pobre técnica es excluida de la definición. Pero como ya hemos dicho anteriormente no puede ser realmente excluida, ya que forma parte de la ciencia y el arte, está en ellas y por lo tanto es indivisible de las mismas.

Ni mucho menos está en mi mano corregir, y menos criticar las definiciones, comentarios o afirmaciones de expertos en la materia, sino que me gustaría dejar entrever poco a poco mi opinión, sobre un tema que es como mínimo asombroso y complicado.

Las investigaciones de María Teresa Otero Alvarado, nos llevan por un largo recorrido histórico y transportan nuestra mente a lugares en los que nunca creímos que el protocolo pudiera vivir. Podemos consultar los escritos de los más grandes en protocolo, Francisco López Nieto, José Pablo Arévalo García-Galán, Tomás Chávarri y muchos más y nunca llegaríamos a un entente cordial, pues el protocolo es tan extenso como los autores que intentan definirlo.

Tras mucho leer, consultar y analizar, me encuentro en disposición de dar mi más humilde opinión sobre la disyuntiva que se nos plantea. Si el protocolo forma parte de cada una de las ciencias que rigen nuestra vida, pues se nutre de ellas, como bien podemos observar en el libro de José Pablo Arévalo “La Ciencia del Protocolo”, en el que la ciencia se define como”campo de doctrina metódicamente formado y ordenado que constituye una rama particular del saber”  y  podemos afirmar sin duda alguna que el protocolo es una de las ramas de los saberes de la humanidad. Conscientes de que la técnica es parte de la ciencia, está claro que podemos confirmar que el protocolo es ciencia y técnica en sí mismo. Pero si hablamos del arte y del protocolo, no es solo, que el protocolo tenga arte, sino que el protocolo es arte en sí.  Y el porqué es sencillamente que controlar, tiempo, espacio y personas requiere mucho más que normas, herramientas, ciencias o técnicas. El arte es la virtud o la habilidad para hacer algo y saber realizar protocolo es sin duda una habilidad y por lo tanto un arte. Por lo que me veo en la obligación de concluir que el protocolo lo es todo, arte, ciencia y técnica, pues es capaz de englobar estas tres premisas a las que nos enfrentábamos al principio de esta exposición. El protocolo lo es todo en nuestra vida diaria, en la vida social, en el ámbito oficial, en el de investigación, incluso en la individualidad del ser humano.

El protocolo se materializa por tanto con la ciencia, la técnica y el arte, puesto que  estas tres ramas lo hacen único y lo convierten en el tronco cuya sombra vive a nuestro lado, rigiendo y ayudándonos a llevar con la mayor rectitud posible nuestras vidas.

Por: Isabel Adriana Vázquez Sacristán.